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Ermita de Ntra. Sra. de Altagracia - Higuera de la Serena

Historia/Descripción:

La ermita de Ntra. Sra de Altagracia, fue fundada por el último Maestre de la Orden de Alcántara frey don Juan de Zúñiga y Pimentel a finales del s. XV, revitalizándose todo el conjunto con una serie de estancias en el primer tercio del siglo XVII.

Es una construcción sencilla de una sola nave, hecha con paredes de mampostería de piedra y cal, reforzadas las esquinas con sillares de cantería. En su parte exterior destacaban dos portadas de arcos de medio punto hechas de ladrillo; estas dos portadas mostraban portales corridos sobre columnas de piedra y cubierta de madera de única vertiente, presentando bancos en su interior. El pórtico septentrional, albergaba un altar y púlpito de ladrillo en las esquinas que formaban las dos fachadas comentadas, desde donde celebraban los oficios en los días de falta de espacio en el interior. La fachada principal tenía una espadaña rematada con cruz de hierro.

En su interior, el edificio presentaba una homogeneidad compositiva. La cubierta a doble vertiente era de madera de pino limpio formada por cuartones y tablas. Un arco toral en ladrillo separaba la capilla del resto del templo, mediante una reja de madera. La capilla repite el esquema compositivo de otras edificaciones de este tipo en la comarca, con cabecera plana y cubierta con cúpula ochavada de ladrillo. En su frontis estaría el altar mayor, encima de gradas de tres escalones guarnecidos de azulejos.

Desde el propio templo se accedía a la sacristía y otra sala similar opuesta. Esta sala, de la que se desconoce su uso, estaba cubierta por madera. La sacristía, por su parte, estaba cubierta por bóveda de ladrillo.

A parte de estas dos estancias, también desde el interior y a través de una portada de ladrillo, se pasaba al edificio donde se refugiaban los priores de Zalamea durante sus visitas. Esta estancia, se trata de un estrecho rectángulo que ocuparía gran parte del costado del templo. A esta estancia también se podía acceder a través de una portada de piedra desde el exterior, en la misma fachada principal del templo. Esta estancia tenía dos alturas, que se comunicaban mediante una escalera, hecha de escalones de ladrillo de canto guarnecidos de madera, con pasamanos del mismo material. Esta segunda planta, que debía sobresalir de la altura propia del templo, estaba dividida en dos salas, la primera, una estancia estrecha y larga dotada con chimenea francesa y la segunda, a modo de dormitorio, con estructura abovedada.

Entre la decoración existente en 1635, cabe destacar las pinturas murales que adornaban la capilla, como las de la bóveda, donde se representan escenas relacionadas con la vida de los santos y un Agnus Dei como colofón. En el muro frontal, en un tabernáculo, existía una imagen de bulto representando a la Virgen con el niño, así como decoraciones murales, como Santa Ana y Santa Catalina y la Ascensión de la Virgen. Otra hornacina en la parte superior albergaba otra imagen, en alabastro, de la Virgen con el niño.

Se aprecian hoy restos de añadidos posteriores, como los arranques de bóvedas de ladrillo a lo largo de toda la nave, de lunetos o aristas, que se apoyarían ficticiamente en pilastras laterales de carácter decorativo. Estos elementos, así como los restos de la cornisa de ladrillo, nos remiten al siglo XVIII, cuando el templo es descrito como bien tratado y con decente adorno.

Aunque no está claro el inicio de su degradación, a mediados del s. XIX su conservación era buena, según nos dice la documentación, por lo que debe ser que su estado de abandono se reduzca a la segunda mitad de esa centuria o ya entrado el s. XX.

Época: Siglo XV.

Propiedad: Archidiócesis Mérida-Badajoz.

Tipología: Patrimonio religioso. Ermita.

Grado de protección: Carece de protección específica.(1)

Estado: Todo el conjunto de la ermita de Nuestra Señora de Altagracia, se encuentra en estado de ruina, debido al abandono total durante este último siglo. Aún quedan restos de la caja de muros del templo, y de las diferentes dependencias anexas, así como el cerco que lo rodeaba y edificio destinado a la hospedería de peregrinos.

En el recinto, vista la zona, y asesorados por un arqueólogo local, no estaría de más llevar a cabo labores de excavación, pues parece que el edificio fuese erigido sobre alguna edificación anterior, y podemos ver cómo entre todos los sillares de granito, que se usaron para la construcción de la ermita, se encuentran dos sillares de mármol formando parte del muro, lo que nos da una idea de la reutilización de elementos de algún edificio previo.

Carácter del riesgo: Podemos asistir a la desaparición total del edificio, los muros, ya que se han perdido las techumbres, y acabar avocado al olvido total, siendo uno de los edificios más emblemáticos del Priorato de Zalamea, debido a la devoción popular, con la celebración de dos veladas -25 de marzo y 25 de abril- donde se agrupaban gran número de visitantes, no solo de la comarca, sino de zonas limítrofes.

De existir una edificación previa, ésta corre el riesgo de seguir desaparecida si no se llevan a cabo las labores de excavación y puesta en valor del recinto de la ermita de Nuestra Señora de Altagracia.

Información proporcionada por:

AGÚNDEZ FERNÁNDEZ, A. Viaje a la Serena en 1791. Historia de una Comarca Extremeña, tras los pasos del Magistrado Cubeles. Edic. 2011, pág.126.

ARCOS FRANCO J.M. Santuarios, ermitas y capillas de la Comarca de la Serena. (Badajoz). Centro de Desarrollo Rural de la Serena- II Edición de Premios de Investigación de La Serena - . Badajoz 2003, pp. 269-275.

(1)A pesar de no encontrarse incluida en el Inventario de Bienes Culturales de Extremadura, ésta se encontraría bajo la protección de la LEY 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, en el Artículo 1 y Artículo 21 de dicha Ley.